Darkside

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domingo, 29 de enero de 2012

De pregonar y complejos

El pasado puente de los SANTOS que no quitó aún Rajoy, tuve la oportunidad de hacer un viaje relámpago a Alsacia. En Colmar tuvimos el hotel-base y allí visitamos su mercado. Un mercado monacal. El silencio era absoluto. Sonaba el hilo musical. Totalmente cubierto, no entraba luz de la calle , todo eran fluorescentes. Los productos se disponían en los mostradores con total pulcritud y orden las frutas parecían de plástico y los pescados de cartón piedra, los dependientes, técnicos de laboratorio. Siseé varias veces a mi mujer que hablaba como hablamos aquí , en voz ''normal'' pero allí parecían gritos. Olía a ambientador.
Hace unos años por el contrario pude visitar el mercado de Nador, la marroquí ciudad vecina de Melilla. El griterío era ensordecedor. Vendían animales vivos que olían animales vivos. Y pescados muertos que olían a bicho muerto. Todo estaba encharcado y las moscas reinaban a sus anchas sobre los corderos colgados y la chubarquías. La luz era solar, pues era al aire libre en su mayoría. Tuve que pedir a mi mujer que alzara la voz para poder oirla.
Ayer estuve en el Mercado Central de Málaga, la higiene es excelente, el mercado es luminoso , la fruta huele a fruta y el pescado a nada, porque está perfectamente fresco y conservado con hielo en escamas. En algunos puestos han instalado pequeños bares donde la gente charla animadamente delante de un café o una cervecita con tapa. Los tenderos comentan  amistosamente las excelencias de sus productos al cliente que tiene enfrente. A lo lejos se oye un pescadero ''¡ De málaga, de Málaga, los boquerones de Málaga niñaaaaaaa!'' ''Llévate aguacates que los tengo baratos'' grita un frutero. Mi mujer y yo conversamos de lo que vamos a comprar en nuestro tono de conversación normal. El de siempre, el de Málaga, el que llevamos en nuestro ADN cultural desde que hemos nacido. Normal.
Hoy leo en el periódico que está prohibido pregonar.
Y creo que se por que. Porque nuestros políticos son unos acomplejados. Por que todo lo del Norte es mejor que lo nuestro y hay que imitarlos, llamese mercado , llamese autobús RTB, llámese aparcamiento disuasorio, llámese no comer en el puerto.
Y es que no somos capaces de aceptarnos como somos, porque nuestra autoestima colectiva está por los suelos. y es que nuestrospolíticos, una vez más se preocupan de cosas que la sociedad no les demanda, que a los ciudadanos nos trare sin cuidado. ¿Que quieren  pregonar? ¡Que pregonen! ¡Que pregonen como el afilaor de mi niñez, el que compraba colchones de lana usados, el vendedor de chumbos o el de churros tejeringos! ¡que pregonen que es una seña de identidad de mi Málaga y estoy orgullosos de ello!
¡Que pregonen!
Como yo pregono en el otro sentido malagueño  de la palabra , a los políticos ajenos al día a día de los ciudadanos, a sus anhelos y necesidades, a sus gustos y conveniencias. Como pregono a los canallas que se han enriquecido en sus cargos públicos . Como pregono a los que han usado su inteligencia para especular y no para emprender. Y a los torpes y cobardes que no han sabido gobernarnos.
DEJADNOS SER COMO SOMOS. Dejadnos al menos poder comprar cuarto y mitad de jureles como lo hacía nuestros padres, pero sin sus miserias y necesidades. Dejadnos sentirnos orgullosos de nuestra cultura con minúsculas. Dejad que los mercados de Málaga sean de Málaga y no un clon de un mercado europeo. ya os habeis cargado la calle Larios. Dejadnos al menos, nuestros mercados en paz.


LASAETA

3 comentarios:

  1. ¡Qué razón tienes Andrés! ¡Qué sería del Tintero sin sus pregones! ¡Abrazo!

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  2. Dejadnos ser como somos. ¿Cómo demostramos ser como somos si nos lo prohíben? Cierto que todos los que actúan en nombre de la política deciden cosas que nos preocupan poco, es más fácil eso que coger el toro por los cuernos....

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  3. Hay muchas cosas q nos perderíamos si no nos la pregonan, si no nos avisan, con gracia, con oportunidad... como ese "niña, las almendritas de Málaga, tostaítas"... con las que siempre pico cuando voy por el centro.
    Desde luego que nos podemos convertir en una panda de reprimidos. Ya mismo nos avergonzamos hasta de hablar. De estos políticos nuestros, sálvese quien pueda, mejor no hablar.
    Un abrazo!!

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