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Un optimista es un pesimista mal informado.

Me resulta curioso que se criticara a los regímenes comunistas del telón de acero o al actual de Cuba por la imposibilidad de los ciudadanos de montar sus pequeños negocios. En efecto eso conllevó al surgimiento de una nueva "burguesía" de funcionarios, miembros del partido único o militares que controlaban el sistema productivo.
En teoría los paises capitalistas que si permiten la propiedad privada de los medios de producción eran mucho mejor, porque todo el mundo tiene la oportunidad de establecerse montar su propio negocio y progresar.
¿Pero que está ocurriendo en realidad? Que poco a poco van desapareciendo esas oportunidades. Los grandes trusts y las grandes multinacionales dominan los mercados. La clase media cada vez es menos media y más proletaria y la inmensa mayoría de la población parece abocada a trabajar para una gran empresa que controla un determinado sector podructivo y engulle a los pequeños de su alrededor. En este caso el sistema productivo está en manos de millonarios ostentosos sin ningún pudor a hacer dicha ostentación. El sistema los premia.
Sin embargo la inmensa mayoría de la población se ve obligada a trabajar para ellos y el reparto de los beneficios no es exactamente justo.
Los años sesenta fueron los del "despegue" de la España empobrecida de la posguerra. Muchísimos españoles pudieron adquirir una vivienda, un pequeño coche y algunas comodidades para su hogar. Incluso podían viajar y tener vacaciones. Los hijos de los empleados de banca pudieron ira a la Universidad y hacer carreras antes vedadas para ellos.
Y surgió una generación de clase media potente que empujó al país hacia mejores cotas de bienestar.
Sin embargo los hijos de esta generación, sobradamente preparados, tiene un futuro menos halagüeño.
La concentración de los medios de producción en pocas manos los relega a ser empleados escasamente remunerados en relación a la formación que tienen. La burbuja inmobiliaria ha dejado a muchos hipotecados con cantidades inasumibles , pero sobre todo, el pinchazo de dicha burbuja ha creado un excedente de viviendas en manos de grandes empresas y bancos, que ante lo difícil de su venta, ponen los pisos en alquiler.
La propiedad de los medios de producción y de las viviendas está concentrada en muy pocas manos.

Cual es el futuro: Vivir de alquiler (como en los 50, algunos incluso en habitación con derecho a cocina), trabajar para una gran empresa, cobrando a veces menos de lo mínimo necesario para mantener una familia y rezar para que al menos no se carguen del todo el "estado del bienestar" y sus hijos puedan tener al menos sanidad y educación.
Vamos para atrás, como los cangrejos.
Pero es que sea cual sea el régimen político, siempre habrá codiciosos poderosos y una inmensa mayoría a sus pies.
No tiene arreglo, ya lo decía Jose Luis Sampedro poco antes de morir. "Puede que unos sustituyan a otros en el poder, pero al poco tiempo se convierten en lo que eran los anteriores".
 
 

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