Darkside

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sábado, 22 de septiembre de 2012

LA CUENTA DE LA VIEJA



Corría el año 77 y yo hacía C.O.U. en Maristas ( por cierto la ‘’ratio’’ era de 40 alumnos por clase). El ‘’Juanvi’’ puso un problema de estadística en la pizarra. El entonces hermano Juan  era un tipo metódico, amante del ajedrez y del orden.
Mis compañeros se afanaban en resolver  el ejercicio concentrados en sus cuadernos .
Vio que yo no escribía y se acercó a mi pupitre.
-¿ Por que no haces el ejercicio?.
-Ya tengo el resultado
-Imposible, ninguno de tus compañeros  lo ha hecho. Es imposible hacerlo tan rápido.
. Me cogió el folio donde apenas había el planteamiento del problema y una cifra escrita a Bic azul.
-‘En efecto ese es el resultado’
-¿ Como lo has hallado? , me dijo entre asombrado, incrédulo y algo molesto.
-‘Por la cuenta de la vieja’ , respondí. En efecto lo había hecho mediante una simple regla de tres.
Los que leáis esto y conocisteis a Juan Villar os podéis imaginar su cara. Contrariedad, sorpresa, estupor…
-¡Pero tienes que hacerlo empleado las ecuaciones  y el método que yo  os enseñé!
-¿ Por que?
En el fondo dudó, pero no podía manifestar duda ,ni  siquiera  en su lenguaje corporal. Permaneció enhiesto mirándome oblicuamente desde su posición dominante.
-Porque lo digo yo.
Creo que es algo que nunca me perdonó, entrecomillas. Como tampoco que le ganara una partida de ajedrez en el autobús hacia París.
Era el año después  de la peluca de Santiago Carrillo.  El Carrillo que había dicho que ‘’EL SOCIALISMO NO SE PUEDE IMPONER POR LA FUERZA ’’.
Esas palabras siempre me han sonado. Todos los curas que he conocido me decían lo mismo sustituyendo  la palabra SOCIALISMO  por CRISTIANISMO.
En efecto, entre las aguas del cristianismo y el socialismo he nadado siempre  desde la convicción de que las ideas no se pueden ni se deben imponer por la fuerza, sino desde el ‘’ejemplo de vida’’ cristiano o socialista.
Dice el zorro de ‘’El Principito’’: ‘He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.’ Lo esencial para mi es la preocupación por los más desvalidos de la sociedad en sus dos vertientes: caridad cristiana y justicia social.
¿ Os habéis perdido?. Yo también. Reconduzco.
A la solución de los problemas de la sociedad que hoy día son muchos y graves, se pueden plantear alternativas  desde todos los ámbitos. Y podemos hacerlo todos, sin complejos, porque aunque los políticos quieran hacernos creer que se necesaria una gran y costosa  organización  política, administrativa, burocrática, intelectual, universitaria, en realidad, los ciudadanos sabemos que podemos solucionar las cosas mediante la ‘’cuenta de la vieja’’, que es lo que de hecho aplicamos en nuestra economía doméstica para poder comer y vivir día a día.
Desde las cátedras  de economía, desde los ministerios y desde las consejerías. Desde los cargos de confianza y los asesores  técnicos. Desde la prepotencia y la imposición, no han sido capaces de solucionar nuestros problemas, al contrario, cada día nos crean nuevos.
Somos muchos dispuestos a poner un granito de arena. ¿Como? Yo no lo sé, ojalá lo supiera.
Sólo permanezco atento a los que ocurre esperando la llegada del filósofo del siglo XXI que aglutine ese pensamiento colectivo de los ciudadanos de a pie.
Alguien que desde el convencimiento y no desde la imposición sea capaz de ponernos de acuerdo a todos como colectivo a trabajar por el futuro.
Alguien que comprenda que no hacen falta tantas ecuaciones caducas que no comprendemos.
Alguien que entienda que muchas cuentas de la vieja sumadas puedan solucionar la gran ecuación. El FUTURO.

jueves, 13 de septiembre de 2012

El soplillo, la bota y el salchichón.



 Producto


Nos quejamos de la crisis Y lo hacemos con toda la razón del mundo, pues nos han cambiado la vida unos codiciosos cuya avaricia no entiende de sentimientos y unos corruptos a  su servicio.
Desde pequeño he oído que España era un país atrasado con respecto al resto de Europa, a la que siempre hemos pertenecido geográficamente, aunque no así en otros muchos aspectos.
Recuerdo de pequeño, de muy pequeño, acercarnos los niños del barrio al Puerto cuando venía un barco americano, a pedir centavos a los marineros.
Evidentemente no tenían ningún valor , pero para nosotros era como palpar la gran riqueza del gran país que había ganado la Guerra Mundial.
No recuerdo en absoluto haber pasado hambre, pero si las historias que mis abuelos y mis padres, con miedo y a cuentagotas me contaban de la guerra civil y de la posguerra. Del hambre.
Luego supe que el gran atraso de España se debió a la gran crisis del 98 , y se exacerbó con la guerra civil. Por aquí no pasó  el Sr. Marshall. España iba 40 años por detrás.

No nos acordamos de Santa Bárbara si no truena. Y está tronando bien.
Por eso quizás me hayan venido recuerdos de una infancia que siendo feliz, era austera. Recuerdos de cosas que no comprendía y ahora me parecen razonables.
Veréis: ayer compré un bota de vino . La anterior perdía y era un reclamo para las moscas.
Mis hijos no entienden que en mi casa siempre tenga que haber una bota de vino, un salchichón y un aventador de esparto. Se ríen.
Yo mismo durante mucho tiempo tampoco tenía muy claro por que. Es algo que me pedía el cuerpo. Como tener siempre en la cocina un almanaque de una imagen de Jesús Cautivo.
En un rincón de mi memoria está la fotografía de una puerta de cocina, la cocina de mi madre, con una almanaque de María Auxiliadora sobre el que pendía un viejo resto de salchichón momificado, que más bien parecía un ombligo, con su cordón rojo y blanco y su marchamo. Aquello incomestible lo quería yo tirar y casi me costaba un bofetón. ‘’¡Deja eso ahí! ¡Ni se te ocurra tirarlo!’’. ‘’Pero ¿ por que?’’. ‘’Tu déjalo ahí’’. Yo me reía, como ahora mis hijos de mi.
Ahora lo entiendo . aquello era una oración, un jeroglífico de una parte del Padrenuestro : ‘’El pan nuestro de cada día  dánosle hoy’’.
Mi bota, mi almanaque , mi salchichón y mi aventador tienen sentido.
El sentido que les da que algunos de nuestros abuelos tuvieran que comer mondas de patata rebuscadas en la basura, que no tuvieran carbón que aventar, ni vino que beber.
Que tuvieran miedo, un miedo similar al que sienten muchas personas hoy cuando se quedan sin trabajo, sin recursos, sin ayudas. Un miedo que no quiero para mi ni para mis hijos, ni para mis amigos, ni para mis conciudadanos ni para ningún ser humano.
Es el miedo a la soledad.
Y la vacunas se llaman solidaridad y justicia social.



martes, 4 de septiembre de 2012

El mendigo y la beata.


El mendigo estaba allí desde antes de edificar la iglesia. Incluso desde antes de legalizarse el PCE. El mendigo siempre estuvo allí. Como la viejecita que le echaba cada día una moneda de su paguita . Sus ideas sobre política o religión eran muy rudimentarias casi inexistentes. Su única prioridad era comer. Ambos. Durante todos estos años permanecieron así, ajenos a cosas como esta:

O esta otra:
IU plantea la creación de un banco de alimentos “a gran escala”




La alcaldesa , cristiana ella, es criticada por sus opositores, comunistas y socialistas ellos ‘’ Quisiera hacerle una proposición, Sra. BOTELLA: Se me ocurre, que como ud. es muy católica, apostólica y romana, estaría bien que diera cobijo a estos mendigos ...’’
El vicepresidente de la Junta de Andalucía, comunista él , es criticado por los políticos de los partidos ‘’católicos’’  ‘’Que se baje el sueldo , que lo reparta entre los pobres’’
Mientras tanto, el mendigo y la viejecita siguen igual. No, peor.